VACÍO EXISTENCIAL: cómo llenar el vacío interior

¿Alguna vez has sentido vacío existencial?; exactamente es lo que todos los seres humanos hemos sentido no una vez sino muchas veces, ¿no es verdad?

¿Qué es el vacío existencial?

El vacío existencial, es aquella sensación de tener un gran desierto en nuestro interior, en el cual ya no hay emociones ni un sentido claro en nuestra vida.  El vacío existencial trae consigo insatisfacción, frustración, infelicidad, pérdida del sentido de la vida, trivialidad, soledad y un sentimiento de perderse a sí mismo. Este vacío, muchas veces puede a largo plazo, llevar a la pérdida de la autoestima, a la depresión, a tener graves conflictos emocionales y en los peores casos, al suicidio.

Sin embargo, el vacío existencial no tiene un significado completamente negativo, sino que puede ser una llamada a nuestro interior con el fin de hacer un cambio en nuestra vida. Cuando nos toca, es porque nos hemos quedado obstaculizados en nuestro desarrollo interior, y por más que intentemos llenarlo con las cosas vanas de la vida cotidiana, este vacío siempre volverá a aparecer.

chicos felices

Cuando somos niños, la vida parece para muchos una plenitud, una conexión con todo; sentimos expectativa y curiosidad hacia todo. Sabemos reír, jugar, llorar, gritar, bailar, explorar y experimentar en muchísimas ocasiones sin miedo y con gran felicidad. Es verdad que hemos sentido muchos miedos aislados por ciertas cosas específicas o por comportamientos aprendidos, pero todos sabemos que los niños sin lugar a dudas aún no han olvidado a disfrutar lo maravilloso que es el regalo de la vida y no sufren aún de vacío existencial.

En esta etapa, muchos hemos experimentado una conexión con algo más fuerte que nosotros; vivimos sumergidos en un mundo interior, un mundo profundo que nos mueve, nos llena y nos gobierna, y para nosotros es nuestro mundo real. Este mundo está lleno de nuestra esencia y está conectado con lo más intimo de nuestra ser. Este mundo viene a ser nuestra fuente de la que provenimos y la cual está íntimamente unida con la creación del mundo.

Este mundo lo experimentamos cada uno de manera muy personal y es a lo que se hace referencia como el niño interior; ese niño aún no está atado ni gobernado por los miedos, prejuicios y reglas del mundo.

Desafortunadamente, cuando vamos creciendo aprendemos a reprimir a ese niño interior y comenzamos a hacer parte de nuestras vidas la mentira, los prejuicios, el complacer a otros sin estar de acuerdo, la crítica y el miedo a ella, la manipulación, la violencia, el rechazo, la conformidad, etc., según el ejemplo que vemos, contaminando así nuestro ser, nuestra inocencia y nuestro verdadero yo.

adolescentes

Cuando viene la etapa de la adolescencia, nos vemos enfrentados a aceptar un mundo del que nos sentimos ajenos, un mundo lleno de exigencias que poco satisfacen nuestras expectativas. Nos damos cuenta que este mundo está muy alejado de lo que esperábamos de él; sufrimos gran desilusión y nos revelamos cuando vemos que la vida se torna cada vez más difícil y que tenemos que pasar por experiencias negativas, y nos cuesta aceptar que tenemos que dejar de ser nosotros mismos para ser lo que la sociedad (incluida nuestra familia) espera de nosotros.

Es justo a partir de la adolescencia donde comenzamos a sentir ese gran vacío existencial, esa sensación de vacío interior que la mayoría de veces no sabemos de donde proviene y que nos confunde.

Por qué sentimos el vacío existencial o vacío interior

Llegan momentos en nuestras vidas en que hay algo que nos golpea directo en nuestra alma y nos retumba como un goteo lento. La razón es porque nos hemos alejado de nuestro mundo del verdadero yo, de nuestro niño interior que nos conecta a nuestra verdadera fuente de vida, de felicidad innata y de amor.


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Nos hemos perdido de nosotros mismos sin habernos dado cuenta; nos hemos inmerso en el mundo físico y material, influenciados por la idea de que este es el único real. Nos hemos olvidado de nuestras fantasías de niños, de nuestros sueños, de los verdaderos sentimientos que nos movían, que nos hacían vibrar y reír con libertad. Nos hemos reprimido por miedo a la sociedad, al que dirán y nos hemos puesto a nosotros mismos en una prisión.

Ahora que somos adultos, hemos tenido que sumergirnos en las responsabilidades, en el trabajo, en las preocupaciones, en las deudas, así como también hemos tenido que adoptar ciertos comportamientos y actitudes de los adultos, teniendo que contener profundamente nuestras verdaderas emociones y sentimientos. Y si nos atreviéramos a hacer alguna cosa contraria a ello, el mundo nos señalaría de enfermos, de locos, de vagos o de buenos para nada, siendo automáticamente estigmatizados o rechazados por la sociedad.

Muchos ya no se toman el tiempo necesario para reencontrarse consigo mismo. Están inmersos en los problemas que les acontecen por causa del mundo externo. Ellos han perdido su horizonte, ya no saben quiénes son, no saben cuál es el sentido de su vida, no saben a que vinieron aquí, buscan la felicidad en cosas superfluas y al final, no la encuentran. Se sienten cada vez más insatisfechos y quieren cada vez más, tanto en sus necesidades físicas como en lo material porque no saben cómo llenar su vacío existencial. Son insaciables y llevan una gran frustración en su corazón que aprenden a ocultar con los años.

Cómo llenar el vacío interno

Hay muchos caminos que la gente utiliza para intentar llenar parte de ese vacío interno. Muchos lo hacen con la meditación, con el deporte y con la lectura; otros con el dinero, con la comida, con el sexo, con los psicoactivos, con la televisión, con la música, con los videojuegos, etc. Sin embargo, debemos preguntarnos qué tan efectivo y perdurable es el efecto de muchos de estos medios para llenar nuestro vacío existencial.

Después de haber probado muchas cosas sin resultado, cada uno debería plantearse la posibilidad de volver a ser, quién es en verdad. El verdadero yo, tiene la respuesta; es en él donde se encuentra la paz interior que hace mucho tiempo has perdido. Es allí, donde está el reposo de tu espíritu, la quietud, la felicidad en toda su pureza y el descanso que tanto has buscado. El verdadero yo, se encuentra sumergido en la fuente de la vida.

Así que el vacío existencial solo podrá ser llenado, volviendo a la fuente de donde provienes, a la fuente de todo lo que existe y que contiene todas las respuestas.  Esta es la fuente que todo lo llena y que contiene lo más importante que puede existir, el amor. La fuente del amor, es la FUERZA CREADORA y SUPERIOR, que te ha dado tu origen y es la base de tu niño interior.

Solo accediendo a la fuente que llena todo, podrás lograr llenar tu vacío existencial. No hay más caminos efectivos. Cada persona es única y cada una tendrá su forma de conectar con la fuente superior.

No es necesario una religión de hombres ni un método especial; no es necesario un maestro humano ni una disciplina específica. La Gran Fuente de Amor, está esperando a que busques en tu interior, donde observa atentamente y espera a que vuelvas tu atención a Él.

Conclusión

Solo volviendo a la fuente del amor, podrás recuperar la esperanza y esa gran energía y vitalidad de la vida que tenías cuando eras chico. Solo de esta forma podrás llenar de forma eficaz y definitiva, el vacío existencial de tu vida y no basta con saberlo ahora, si no lo pones en práctica.

¡Buenos deseos a todos!